¿El tridente Casemiro-Kroos-Modric o el de Busquets-Xavi-Iniesta?

¿El tridente Casemiro-Kroos-Modric o el de Busquets-Xavi-Iniesta?

Se marcha del Real Madrid el tipo que hacía el trabajo sucio, en el club más ganador de la historia del fútbol.

Desde Makelele, ese pararrayos que corría por los 'galácticos' Figo, Zidane y Beckham, no había un hombre tan valorado por pegar patadas en el mediocampo merengue.

Pero encasillar a Carlos Henrique Casimiro -conocido por el mundo entero como Casemiro- por su brusquedad sería un acto mezquino y falso.

A su agresividad en la marca, este brasileño que de pequeño le faltaban centavos para comprar refrescos, aprendió a sumarle pase corto y largo, remate de media y larga distancia, juego aéreo en las dos áreas, liderazgo y, por si fuera poco, gol.

El punto más sólido de la columna vertebral de la selección brasileña y el Real Madrid. Lo más poderoso entre lo poderoso de este deporte.

Hay quienes consideran una herejía comparar a Toni Kroos, Luka Modric y Casemiro, con el mediocampo que formó Guardiola para alimentar a Messi una década atrás en el Barcelona: Xavi, Iniesta y Busquets.

Es entendible que los españoles le den el cintillo del mejor tridente de la historia a la volante que les dio su única Copa del Mundo en Sudáfrica 2010. Pero no es razonable la unanimidad del resto.

Ahora que Casemiro se muda a Manchester y a Old Trafford por 70 millones de euros, la duda tal vez crezca.

Xavi, Iniesta y Busquets tocaban en la misma nota con maestría y naturalidad por su esencia; Casimiro, en cambio, tenía el don de no desafinar con un croata y un alemán, pero sobre todo de darles lo que ellos no tenían: poca vergüenza para dejar el codo.

Kroos, el de los pases teledirigidos, le ha hecho una advertencia a sus nuevos compañeros de los 'Diablos Rojos' en su carta de despedida: "Contigo hasta el baño turco era un gimnasio... y solo permites que la gente se tumbe cuando toca hacer abdominales".

Hay dos aspectos que convierten a Casemiro en una rareza: es un brasileño que parrandea poco y es un enfermo del fútbol. En épocas, donde el jugador promedio reparte su tiempo libre entre los videojuegos, las redes sociales y las series, el '6′ que usa la '14′ no se despega de Wyscout, una plataforma que acostumbran usar los entrenadores modernos para analizar a sus rivales.

Rodrygo resume en gran forma su obsesión por esculpir su cuerpo y afinarlo, como si de una máquina se tratase, para los partidos: "ha ayudado a cambiar la imagen de que el jugador brasileño es perezoso". ¿Qué podría refutarle, Romario?

Casemiro fue abandonado por su padre a los 3 años y, como la mayoría de los hombres de fútbol, endureció el cuero con las llagas de la pobreza. Maduró a la fuerza, empujado por la necesidad. Su madre decía que de pequeño aparentaba tener cinco años más. Le tocó ocuparse de sus dos hermanos ni bien pudo. "Lo de tapar huecos lo aprendí de la vida", contó alguna vez.

Desde su llegada al Castilla por pedido de Mourinho, Casemiro ha conseguido en el Real Madrid todos los campeonatos que miles de clubes no conseguirán jamás ni aunque se refunden: 18 títulos, entre ellos cinco Champions League.

Se va porque el United le ha hecho un ofrecimiento inmejorable a sus 30 años: alargarle la carrera, duplicándole el sueldo hasta el 2026. Ancelotti ha minimizado su partida, alegando que posee una baraja de sustitutos. Es el mismo Ancelotti que bautizó al tridente Casemiro-Kroos-Modric como el 'Triángulo de las Bermudas', porque hacen desaparecer cualquier balón que caiga en sus dominios.

Habrá que acostumbrarse a hablar de ellos en pasado. Como dice Modric: el mejor guardaespaldas del mundo ha preparado las maletas. Se le extrañará.

 

Foto cortesía: AS

 

vía:elgrafico