La Fiscalia General de Republica, logró enviar a prisión a 50 integrantes de estructuras de maras por Desaparición de Personas, Extorsiones, entre otros delitos.

La Fiscalia General de Republica, logró enviar a prisión a 50 integrantes de estructuras de maras por Desaparición de Personas, Extorsiones, entre otros delitos.

San Miguel y Usulután. Instrucción Formal con Detención Provisional se les decretó a 50 integrantes de un grupo terrorista, por los delitos de Desaparición de Personas, Extorsión Agravada, Proposición y Conspiración en el delito de Homicidio, Asociaciones Delictivas en Tráfico Ilícito de Droga, Tráfico Ilícito y Organizaciones Terroristas.

Los Fiscales del caso de la Unidad de Vida de la oficina de San Miguel y de Usulután demostraron en la Audiencia de Imposición de Medidas, en el Juzgado Especializado de Instrucción de San Miguel, suficientes pruebas indiciarias de la existencia de los delitos y la participación de los imputados. Por lo que permanecerán en la cárcel durante el proceso penal en su contra.

Los incriminados fueron detenidos la semana pasada con órdenes administrativas giradas por la Fiscalía, en los municipios de Quelepa, Moncagua y San Jorge de San Miguel; y en Santa María de Usulután.

Tres de los mareros serán procesados en libertad y portarán brazalete electrónico, según la decisión del juez. Uno por estar recién operado y los otros dos por presentar suficientes arraigos familiares y económicos.

Con el proceso penal se está haciendo justicia por la desaparición del barbero, Dionicio Alberto Cruz, visto por última vez el 20 de junio del año 2020, en el cantón Obrajuelo de Quelepa. El obrero fue privado de libertad por un grupo de miembros de maras y trasladado hasta una zona boscosa del mismo cantón, donde lo asesinaron y enterraron en una fosa clandestina.

También se están resolviendo 42 casos de extorsión en el sector comercio y transporte de los municipios de Moncagua, Chinameca y San Jorge, ya que fueron chantajeados por más de ocho años con diferentes cantidades de dinero; algunas de las víctimas entregaban desde US$15.00 hasta US$400.00 quincenales.