Ningún país estaba preparado para la pandemia. Pero lo que sí es infame es aprovecharse del sufrimiento humano para hacer negocios con amigos y familiares.

Ningún país estaba preparado para la pandemia. Pero lo que sí es infame es aprovecharse del sufrimiento humano para hacer negocios con amigos y familiares.

Aunque con la reforma de esta ley se quiere corregir la plana, no se está haciendo bien. El art. 4 no es el problema más grave. El problema de fondo es la amnistía a las irregularidades, a los abusos, a la corrupción que ocurrió durante la emergencia sanitaria por COVID-19.

Ningún país estaba preparado para la pandemia. Pero lo que sí es infame es aprovecharse del sufrimiento humano para hacer negocios con amigos y familiares. Se habla tanto de la corrupción del pasado, pero la corrupción del pasado no disculpa la corrupción del presente.

El primer inciso autoriza a que quede excluida la LACAP y que se hagan las contrataciones mediante un pliego de términos vinculantes. Antes de la ley, incluso se dieron decretos ejecutivos que autorizaban a la falta de autorización de la LACAP.

Todo se fue a la total ilegalidad, al total desorden, al total abuso. La ley además dice que por el interés público, todas esas compras y transacciones que se hicieron en irregularidad van a quedar cubiertas por este mecanismo.

Abusar de los fondos públicos es nefasto. Pero abusar de los fondos públicos en medio de una pandemia es grosero. No tiene nombre.

Una mascarilla, un respirador que no llegó a las personas en los momentos más crudos, dejó de llegar por culpa de la corrupción.

Por eso como Fraccion deVamos pedimos que se nos incorpore a la solicitud de derogatoria de esta ley que nos ha hecho tanto daño y nos ha hecho perder la confianza de la comunidad internacional, a quienes como Estado les estamos pidiendo financiamiento.

Lo que procede realmente es la derogatoria de esta ley y la investigación de las irregularidades en la compra de alimentos, insumos médicos y otras contrataciones.