Nicaragua// Policía detiene a monseñor Leonardo Urbina de Boaco.

Nicaragua// Policía detiene a monseñor Leonardo Urbina de Boaco.

Monseñor Leonardo Urbina, sacerdote de la parroquia del Perpetuo Socorro, de Boaco, fue detenido la mañana de este miércoles por la Policía Nacional, confirmó a CONFIDENCIAL una fuente cercana a la Iglesia católica, quien señaló que se desconoce su paradero aunque suponen fue trasladado a la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), conocida como El Chipote.

Urbina, también vicario de la zona pastoral de Boaco, recibió una citación a la estación policial de Boaco para responder a una supuesta denuncia interpuesta por una joven. “A eso de las 7:30 a.m. lo llegó a traer la Policía para una entrevista por una denuncia en su contra de una supuesta violación”, indicó un vecino de la parroquia.

La fuente de la Iglesia insistió que desconocen los motivos, pero confirmó que patrullas policiales han permanecido rondando cerca de la parroquia, durante todo el día.

Urbina se convirtió en el segundo religioso detenido por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. El sacerdote Manuel Salvador García Rodríguez, párroco de la iglesia Jesús de Nazareno —también conocida como El Calvario—, de Nandaime, Granada, fue condenado el pasado 22 de junio a dos años de prisión por el supuesto delito de amenazas con arma blanca a cinco personas y una multa de 14 116 córdobas o 200 días multas.

El religioso fue trasladado al Sistema Penitenciario de Granada, donde permanecerá en prisión, según establece el fallo judicial, que lo sentenció después que la noche del pasado 30 de mayo, salió al atrio de la iglesia con un machete en mano en actitud defensiva ante un grupo de pobladores que le gritaban improperios como “asesino”.

Desde su arresto, el pasado 2 de junio, se conoció que era acusado por “violencia física en concurso ideal de violencia psicológica”, contra Martha Candelaria Rivas Hernández, la supuesta víctima, a quien el régimen también arrestó después de que se negó a firmar la denuncia y negar la agresión intencional.

El asedio orteguista contra sacerdotes y obispos

El régimen ha mantenido un ataque frontal contra obispos y sacerdotes de la Iglesia católica, a quienes califican de “terroristas” y “golpistas” desde 2018, cuando alzaron la voz contra la represión y masacre que dejó más de 325 asesinados entre abril y septiembre de ese año, y sus templos fueron usados como refugio de cientos de estudiantes y ciudadanos.

El pasado 6 de julio expulsó del país a 18 religiosas de las Misioneras de la Caridad, orden fundada por Madre Teresa de Calcuta, quienes fueron trasladadas desde Managua y Granada hacia la frontera con Costa Rica, por la Dirección General de Migración y Extranjería (DGME) y la Policía.

El 28 de junio se conoció sobre su salida obligada del país, tras que el Parlamento —dominado por el Frente Sandinista— canceló la personería jurídica de su asociación y cerró sus obras de beneficencias.

En mayo pasado, el obispo de la Diócesis de Matagalpa y administrador apostólico de la Diócesis de Estelí, monseñor Rolando Álvarez, permaneció varios días encerrado en la parroquia Santo Cristo, en el sector de Las Colinas, Managua, donde se resguardó por varios días ante el asedio policial.

Durante los últimos cuatro años, el régimen también ha lanzado campañas de desprestigio contra la Iglesia y sus sacerdotes, promoviendo agresiones físicas y verbales por parte de fanáticos orteguistas, como ocurrió con la profanación de la Catedral de Managua en la misa de cuerpo presente del poeta Ernesto Cardenal, en marzo de 2020.

También han amenazado con muerte a varios sacerdotes, obligándolos a exiliarse. El obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez, cumplió tres años fuera de su patria, el pasado 23 de abril, tras salir a solicitud del papa Francisco para protegerlo.

El padre Edwin Román, de la iglesia San Miguel, de Masaya, también sufrió junto a las víctimas mortales de la represión en Masaya y debió exiliarse por su seguridad. Igualmente, el sacerdote César Augusto Gutiérrez, de Masaya, debió salir del país por el asedio de fanáticos sandinistas.

Otras decenas de sacerdotes en diferentes territorios del país han denunciado vigilancia policial y paramilitar, especialmente, durante los mensajes que ofrecen en sus homilías. Otra forma de presión que ejecuta el régimen contra los sacerdotes ha sido la negativa de ingreso al país, como ocurrió con dos franciscanos en febrero de 2021 y con la expulsión del máximo representante del Vaticano en Nicaragua, el nuncio apostólico Waldemar Stalislaw Sommertag, en marzo pasado.

 

(confidencial.digital)