¿Por qué Hillary Clinton perdió las pasadas elecciones si tuvo más votos populares que Trump?.

¿Por qué Hillary Clinton perdió las pasadas elecciones si tuvo más votos populares que Trump?.

A pesar de haber obtenido cerca de tres millones de votos populares más que el líder republicano, la entonces candidata demócrata fue derrotada en los comicios presidenciales de 2016 debido a que en Estados Unidos dicha elección se lleva a cabo mediante un sistema de votación indirecta. Aquí, las claves para entender cómo funciona este particular esquema.

 

El sistema electoral de Estados Unidos es, sin duda, uno de los más complejos del mundo. Comprenderlo supone dominar las claves de un esquema en el que, aunque parezca imposible, quien gana no es quien obtiene el mayor número de los votos ciudadanos o populares. 

Hace cuatro años, miles de ciudadanos se preguntaban cómo era posible que el candidato republicano y hoy presidente Donald Trump hubiera sido anunciado como ganador pese a haber recabado 2,8 millones de votos populares menos que su rival, la demócrata Hillary Clinton. 

Si bien el magnate de 74 años logró sumar 62.979.879 millones de votos en la jornada de elección presidencial que se cumplió el martes 8 de noviembre de 2016, la exsecretaria de Estado de 72 años alcanzó a su vez 65.844.954 sufragios a favor, una cifra notablemente superior, pero que no le bastó para llegar al mando. 

A un mes de la contienda presidencial que se cumplirá el 3 de noviembre y que enfrentará nuevamente a Trump en la puja por la Casa Blanca, pero esta vez ante Joe Biden, la pregunta sobre las razones que llevaron a la victoria del magnate vuelve a inquietar a muchos. 

 

¿Por qué perdió Hillary Clinton?

La clave de la victoria de Trump ante Clinton fue que, aunque Clinton obtuvo 2,8 millones de votos más, ella solo logró ganar en 20 estados, mientras que el republicano ganó en 30. 

En cifras resulta mucho más claro: mientras que con los estados ganados Clinton acumuló solo 227 votos de delegados del Colegio Electoral, Trump sumó 304, lo que equivale a 34 más de los 270 votos requeridos para ganar su pase directo a la Casa Blanca por cuatro años. 

En esta foto de archivo, tomada el 9 de octubre de 2016, la entonces candidata presidencial demócrata estadounidense Hillary Clinton y el candidato presidencial republicano estadounidense Donald Trump se dan la mano después del segundo debate presidencial en la Universidad de Washington en St. Louis, Missouri.
En esta foto de archivo, tomada el 9 de octubre de 2016, la entonces candidata presidencial demócrata estadounidense Hillary Clinton y el candidato presidencial republicano estadounidense Donald Trump se dan la mano después del segundo debate presidencial en la Universidad de Washington en St. Louis, Missouri. © Robyn Beck / AFP

Entonces, si Clinton hubiera ganado en Estados con mayor número de delegados, como Pensilvania, Wisconsin y Míchigan, seguramente la diferencia le habría dado la opción de sumar los 43 votos que la habrían acercado a la Presidencia. 

Para entender un poco más sobre este sistema, a continuación respondemos algunas de las interrogantes más comunes:

¿Qué es el sistema de votación indirecta?

Justamente el motivo por el que Clinton no ganó la Presidencia sin importar los votos populares que obtuvo de más ante Trump es porque la elección del presidente en territorio estadounidense se lleva a cabo mediante un sistema de votación indirecta. 

En este país, que cuenta con más de 328 millones de habitantes, de los cuales cerca de 218 millones están habilitados para sufragar, estos no eligen directamente a quién quieren que se convierta en presidente. En cambio, lo que hacen es votar por un grupo de representantes o delegados de cada Estado que integran lo que conocemos como "Colegio Electoral", que es la base del sistema indirecto.  

Una persona vota anticipadamente para las elecciones de 2020 en Estados Unidos el 18 de septiembre de 2020.
Una persona vota anticipadamente para las elecciones de 2020 en Estados Unidos el 18 de septiembre de 2020. ANDREW CABALLERO-REYNOLDS AFP

Dicho Colegio Electoral no es más que un organismo integrado por 538 delegados que proceden de los distintos Estados de la nación y que, al final, son verdaderamente quienes eligen al presidente y vicepresidente en representación de sus comunidades. 

Aunque estos delegados que hacen parte del Colegio Electoral vienen de todos los estados del país y del distrito de Columbia, no vienen de cada territorio. Es decir, no hay representantes de Puerto Rico ni de Guam, ambas islas pertenecientes a Estados Unidos. 

¿Cuándo y cómo surgió el sistema de votación indirecta?

Aunque en la era de la hiperconectividad pensar en dificultades de comunicación masiva es casi imposible y anticuado, lo cierto es que en el siglo XVIII, cuando surgió el sistema de votación indirecta, fue precisamente la carencia de una red de fácil acceso la que motivó el diseño de este esquema de votación. 

Como todavía no existían métodos de comunicación simple, directa y económica que permitieran llevar a cabo campañas electorales nacionales como las de ahora, los llamados "Padres fundadores" de Estados Unidos (John Adams, George Washington, Alexander Hamilton, Benjamin Franklin, John Jay, Thomas Jefferson y James Madison) decidieron que la designación de un cuerpo de delegados sería la mejor opción para agrupar los votos que definirían la Presidencia y Vicepresidencia. 

A las dificultades de comunicación en un país tan grande como este, con 50 estados, se aunaba en esa época a la falta de una identidad nacional técnicamente bien formada, lo que hacía que cada territorio fuera extremadamente celoso con los derechos de sus habitantes y que entonces el voto popular fuera visto con temor y recelo, por su carácter fluctuante e imprevisible. 

Con el objetivo de evitar que la elección del presidente fuera a través del Congreso, quienes estuvieron a cargo de la creación de la Constitución de 1787 rechazaron oficialmente dicha posibilidad bajo el concepto de que los estados más grandes terminarían por dominar toda la política nacional al imponerse en la elección de sus candidatos. 

De cierta forma, lo que buscaron los "Padres fundadores" fue que este sistema asegurara un equilibrio entre los estados pequeños y los grandes, así como su representación en las instituciones. 

Los votos y el Colegio Electoral

El triunfo del candidato vencedor, que en las elecciones pasadas fue Trump, está determinado por la obtención del voto de 270 delegados del Colegio Electoral, lo que equivale a la mitad de los 538 más uno. Y, a su vez, el número de dichos representantes por cada estado es determinado por la cantidad de congresistas de ese territorio tanto en el Senado como en la Cámara. 

Claramente no todos los Estados tienen la misma cantidad de delegados. Mientras que Florida, por ejemplo, tiene 29, California tiene 55, Texas 38 y otros más pequeños como Montana apenas suman tres. 

El "Sistema del ganador"

Una de las claves de este esquema es el denominado "Sistema del ganador", que consiste en que el candidato que obtenga el mayor número de votos populares en cada Estado se lleve todos los votos de los delegados del Colegio Electoral en ese territorio.

A pesar de que, en la mayoría de los casos, los delegados respetan la voluntad popular, no están obligados a votar por el candidato que ganó en su territorio. Pero, a decir verdad, llevar la contraria ha sido poco común, dado que, en los 229 años que lleva este sistema, tan solo nueve han votado por un candidato distinto al que ganó en su Estado. 

Ahora, ante este panorama la interrogante común es si es posible que, a pesar de ganar el voto popular, un candidato sea derrotado, como le pasó a Clinton con Trump. Frente a este escenario, la evidente respuesta es: sí. De hecho, ya había pasado en otras cuatro ocasiones, la penúltima de ellas en el año 2000, cuando el republicano George W. Bush llegó al poder con exactamente 271 votos del Colegio Electoral, pese a que su contendiente demócrata, Al Gore, había obtenido 540.520 votos populares más que él, lo que dio lugar a debates sobre un ajuste al sistema que visibilizara más la voluntad de los ciudadanos, para lo cual se necesitaría de una reforma constitucional. 

El calendario decisivo

Aunque las elecciones presidenciales se llevan a cabo tradicionalmente el martes después del primer lunes de noviembre cada cuatro años, es entre diciembre y enero que los delegados del Colegio Electoral se reúnen en la capital de cada Estado y solo hasta el 6 de enero es que el Senado declara de manera formal el resultado de los votos electorales para que 14 días después el nuevo presidente tome posesión de su cargo. 

En esta combinación de archivos de imágenes creadas el 25 de septiembre de 2020 se muestra al candidato presidencial demócrata Joe Biden hablando el 23 de septiembre de 2020 en la Cumbre Económica en Camp North End en Charlotte, Carolina del Norte, y al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, durante un mitin de campaña en el aeropuerto Cecil de Jacksonville, Florida.
A poco más de un mes de las elecciones presidenciales de EE. UU., Donald Trump y Joe Biden están listos para subir al escenario del debate el martes 29 de septiembre, el primer programa que enfrenta a los rivales entre sí que seguramente tendrá a millones de estadounidenses pegados a sus pantallas.
JIM WATSON.
En esta combinación de archivos de imágenes creadas el 25 de septiembre de 2020 se muestra al candidato presidencial demócrata Joe Biden hablando el 23 de septiembre de 2020 en la Cumbre Económica en Camp North End en Charlotte, Carolina del Norte, y al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, durante un mitin de campaña en el aeropuerto Cecil de Jacksonville, Florida. A poco más de un mes de las elecciones presidenciales de EE. UU., Donald Trump y Joe Biden están listos para subir al escenario del debate el martes 29 de septiembre, el primer programa que enfrenta a los rivales entre sí que seguramente tendrá a millones de estadounidenses pegados a sus pantallas. JIM WATSON. © Brendan Smialowski / AFP

A nivel internacional, analistas y expertos acostumbrados a la elección presidencial mediante sistemas directos, en los que lo único que prima es el voto popular, cuestionan el esquema indirecto de Estados Unidos e incluso lo tildan de "antidemocrático" y hasta de "injusto". 

Así las cosas, la esperanza demócrata de que Biden logre llegar a la Casa Blanca y evite que Trump cumpla un segundo mandato recae en sumar la mayor cantidad de delegados en el Colegio Electoral a fin de no repetir el sin sabor de la derrota de Clinton.  (Texto por:Eél María Angulo)