Ciudadanía digital como recurso educativo.

Ciudadanía digital como recurso educativo.

La ciudadanía digital supone la comprensión de asuntos políticos, culturales y sociales relacionados con el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), así como la aplicación de conductas pertinentes para su uso.

Un ciudadano digital tiene derecho al acceso a las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) y a su apropiación, al desarrollo de habilidades digitales, al acceso a la información en línea de forma segura, transparente y privada, así como a la participación a través de medios tecnológicos.

Una de las áreas en las que se desarrollan es educación, el uso de las TIC para la alfabetización digital y desarrollo de competencias digitales en la que se involucran docentes, estudiantes e instituciones las cuales abarcan dispositivos tecnológicos como el celular, Internet, la computadora, la televisión y todos los servicios relacionados como redes sociales, blogs, foros, etc; así como elementos técnicos que permiten su funcionamiento.

La inserción del ciudadano provee de nuevas formas de conocer, de acceder a múltiples saberes y un nuevo mundo de prácticas culturales y de relaciones sociales cotidianas, que implican la preparación de diferentes competencias digitales, lamentablemente esto denota abismales diferencias entre la educación pública y la educación privada, y con ello un clasicismo indirecto.

Ya que si bien un gran número de personas cuenta con un teléfono móvil no todos estos dispositivos cuentan con la capacidad que requiere una determinada plataforma o el recurso monetario para pagar el costo diario.

De igual manera no todos los actores educativos tienen la misma capacidad de involucramiento.

Las Competencias digitales se definen como un espectro de competencias que facilitan el uso de los dispositivos digitales, las aplicaciones de la comunicación y las redes para acceder a la información y llevar a cabo una mejor gestión de éstas es. Estas competencias permiten crear e intercambiar contenidos digitales, comunicar y colaborar, así como dar solución a los problemas con miras al alcanzar un desarrollo eficaz y creativo en la vida, el trabajo y las actividades sociales en general. Pero en el caso de la educación con dudosos datos sobre los alcances en el aprendizaje, porque la ética con la que debe ejercerse la TIC, es variable de acuerdo a quienes las usa y como las usa, de acuerdo a sus prioridades, conocimientos y recursos.

Las TIC, requieren de más de una herramienta física para que su objetivo sea cumplido, las diferentes plataformas digitales educativas, se enfocan en la educación a distancia e intentan simular las mismas experiencias de aprendizaje que encontramos en un salón de clase, pero sin la rectificación oportuna de las necesidades de aprendizaje, en cuanto a comprensión, o trabajo

A conciencia por parte del alumno.

Sumado a ello el trabajo extra para el padre de familia, que debe ser un auxiliar pedagógico para el cual no hay pago.

Las plataformas digitales proveen de beneficios y de igual forma deja en evidencia las limitaciones educativas que no se han sido reformadas, ni atendidas en ningún plan de gobierno.

Docentes poco o nada capacitados en cuanto a tecnologías, poca supervisión de la planificación didáctica, el recargo de información textual de la materia, así como la exigencia de que los alumnos permanezcan horas estresantes frente al dispositivo, batallando con la comunicación ante el bullicio del proceso, madres, vendedores, el hermano más pequeño llorando etc. Y el tiempo, entre lo que el maestro lee y ejecuta una clase apurada, ejercicios no terminados, no corregidos, y sumado a ello el fallo del internet y la hora asignada a otra clase, es claro entonces que las TIC no sirven para complementar o sustituir el proceso de educación tradicional.

Pues bien, la ciudadanía digital, de la que se habla, y la pretende hacernos ver como actualizados y modernos no es más que una población dotada de herramientas tecnológicas que acortan distancias, tiempos, cosas que nos divierten, pero no nos capacitan para una nueva realidad, un estudiante eficiente mediante la práctica, consciente de sus habilidades, honesto en cuanto lo que aprendió o no.

Lo cierto es que una emergencia sanitaria nos encasillo en una educación aún más cara, ¿y limitada, como usuarios de la educación pública o privada debemos cuestionarnos si el virus cambio el éxito educacional del país o es la verdadera escuela que poseemos? (FOTO de referencia tomada de cso tecnologia)

 

Hazel Urmo
Hazel UrmoRedacción