El peso de ser un hombre. ¿Y a ti no te afecta el machismo? Marlene Huezo.

El peso de ser un hombre. ¿Y a ti no te afecta el machismo? Marlene Huezo.

Las mujeres en nuestra sociedad han sido colocadas como las principales víctimas del machismo, producto del patriarcado, el cual lleva incrustado en nuestro modo de convivencia social varios siglos, no obstante, el modelo de masculinidad que se ha establecido a lo largo del tiempo no solo limita el pleno ejercicio de los derechos de las mujeres, al colocarlas desde una postura de inferioridad, debilidad y sumisión, sino también el de los hombres al establecer reglas bajo las cuales deben ser fuertes, determinados, proveedores, sexualmente inconscientes y hasta violentos entre otras características.

En este escrito deseo abordar como afecta y limita esta estructura social a los hombres, a nuestros compañeros de viaje, como se ven afectados en el día a día, en la forma en la que establecen relaciones entre sociales y en la construcción de sus personalidades, mucho se habla sobre lo que sufrimos las mujeres por el machismo, y he escuchado en más de alguna ocasión a algún amigo, colega y familiar decir a mí eso no me afecta, yo no soy machista, pero ¿en verdad no les afecta?.

De generación en generación se ha trasmitido una idea de que es ser hombre, desde la infancia se les enseña a mostrarse fuertes, seguros de sí mismos, competitivos, a demostrar que son los famosos “Alfa”, es decir los ganadores, a demostrar que pueden hacer y que son capaces de ejercer el control y en consecuencia a dejar de lado conductas que se relacionen con la afectividad, entendida esta como un signo de debilidad, concepto relacionado con lo femenino, dentro de este esquema de masculinidad.

Cuantas veces habremos escuchado el –vaya no llore, parece niña-, o –no te dejes que no sos hombrecito-, -vaya cuide a su hermana, no ve que es niña-, este papel de proveedores, productores, protectores y competidores obliga a los hombres a dejar de lado sus sentimientos al punto de no identificarlos, y dejarlos en un estado en el cual no son capaces de comprenderse a sí mismos, y que establece y relega a la mujer a un plano de debilidad “eso” que distrae de los objetivos, que te hace débil, es cosa de mujeres.

No podemos negar que hay muchos hombres que han tomado conciencia de que la forma en la cual han “aprendido a ser hombres” no es correcta y se han tomado la tarea de deconstruir esta idea de comportamiento, no obstante esto no es suficiente puesto que la sociedad sigue imponiendo formas de comportamiento que mientras no sean cambiadas como conjunto seguirán afectándoles en el día a día al cuestionarse una conducta contraria a lo que se espera.

Sostener todo el tiempo una imagen de valentía, fuerza, virilidad, de proveedor incansable, inmutable es una carga demasiado pesada, y si es verdad, que el sistema patriarcal les asigna privilegios económicos y políticos a los hombres, también los condena a vivir una identidad mutilada.

Para poder acabar con las desigualdades y con la violencia instaurada por siglos contra la mujer, que impone a su vez estas cargas de comportamiento machista a los hombres, es necesario que trabajemos de manera conjunta, sobre todo porque en esta tarea también estamos en proceso de deconstrucción las mujeres quienes hemos normalizado este comportamiento de parte de los hombres e incluso lo hemos fomentado.

La eliminación de una cultura machista, no implica desmerecer a los hombres y sus pensamientos si no avanzar como sociedad basándonos en la igualdad y la equidad, en la cual deberán tomarse en cuenta no solo las relaciones de género sino también las condiciones sociales.

Para lograr un cambio en la sociedad, es necesario que los hombres hagan conciencia de su masculinidad y de la forma en la que conciben las relaciones afectivas, al cambiar esta concepción tendrán la posibilidad de ser mejor pareja, padre, amigo, incluso al desvincularse de la idea de que los cuidados corresponden solo a las mujeres podrán desarrollar aspectos de personalidad coartados por esta razón y a la larga les permitirá mejorar su calidad de vida y su salud emocional.

En la medida en que podamos crear una sociedad en la que se respete los derechos de las mujeres, en la que la agresión y la violencia sean desvinculadas del concepto de “ser hombre”, y podamos vernos y tratarnos con respeto, evolucionaremos a una sociedad más justa Está claro que este proceso es largo pero lo que está en juego es la lucha por una vida digna y solo podremos garantizarla en la medida en la que la pobreza, la violencia, la discriminación, la intimidación, las desigualdades, la corrupción y todos estos defectos sociales que hoy por hoy nos afectan y que particularmente se encuentran más acentuados en la vida de las mujeres, como consecuencia de la estructura social establecida por siglos, sean erradicados.

Vivimos en una sociedad en la que la conciencia sobre la violencia que se ejerce sobre las mujeres pasa tan normalizada que en muchas ocasiones solo se toma conciencia de ella en la medida en la que el miedo, la indignación, la perdida y el dolor de las situaciones por las cuales atraviesan nuestras hijas, madres, hermanas, esposas, amigas, las mujeres de nuestro entorno, nos afecta directamente.

Es tiempo que los “super hombres” queden en el pasado, y que surjan los verdaderos héroes, esos hombres que respetan, aman, que sienten con y en libertad, es tiempo de dejar atrás el machismo que nos oprime a todos. Así que si, a ti, como hombre también te afecta el machismo.

 

Fotografías. Superman. La Bocha Teatro.

 

 

Para:

tuondaclub.com

Marlene Huezo.