Millones de personas en Cuba llevan ya casi 24 horas sin electricidad mientras el país batalla para recuperar la generación de energía, luego de que una avería en una subestación provocase un nuevo apagón nacional en la isla, el cuarto en menos de seis meses.
Lázaro Guerra, director de energía eléctrica en el Ministerio de Energía y Minas, informó en televisión nacional que este sábado por la mañana habían logrado generar 225 megavatios en el país, destinados a sostener los servicios vitales como hospitales o cadenas de frío para alimentos.
El ministerio informó en redes sociales que “ya comenzaron a sincronizar unidades de generación” del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) fortaleciendo los “microsistemas” que se han creado en varias provincias del país y que están dando un servicio mínimo.
La estatal Unión Eléctrica (UNE) informó también que está tratando de garantizar la electricidad “con prioridad a parte de los centros vitales” y aseguró que estaban sirviendo unos 110 megavatios (MW), cuando la demanda durante el día puede acercarse a los 1,800 y, en el momento de mayor consumo, en la tarde-noche, superar los 3,200.

“Esto sí es fatal… Cuando iba a comenzar a cocinar y hacer unos espaguetis, se fue la luz. ¿Y ahora qué?”, comentó Cecilia Duquense, una ama de casa de 79 años que vive en la popular barriada del Centro Habana, a The Associated Press.
Muchas familias de Cuba preparan sus alimentos mediante equipos eléctricos y la falta de energía impacta también en el bombeo de agua. A causa del apagón, los alimentos se descongelan en las neveras y, debido al clima tropical de la isla, es posible que se echen a perder.
“Nos preocupa mucho que (de extenderse el apagón) se echen a perder los alimentos”, dijo a la AP Frank García, trabajador de un mercado de 26 años residente en La Habana.
En las calles de La Habana, la capital del país, la gente realizaba las actividades habituales de sábado. Las personas compraban alimentos y los negocios estaban abiertos, aunque algunos operaban gracias a baterías o a pequeñas plantas de luz domésticas.
Los centros de provisión de combustible también estaban funcionando. El túnel que pasa por debajo de la Bahía de La Habana y conecta a la ciudad con la periferia se encontraba a oscuras. Había calma en la isla pese a las inquietudes de los residentes.
En los últimos tres apagones nacionales, registrados en octubre, noviembre y diciembre de 2024, la UNE comenzó reactivando microsistemas (alimentados por grandes generadores que emplean fueloil o diesel) y luego procedió a interconectarlos y a llevar la corriente a las grandes centrales para poder encenderlas y sincronizarlas con el SEN.
Este complejo proceso de avance incierto —y en ocasiones con retrocesos— se prolongó durante varios días en los tres casos. El régimen llegó a suspender la actividad laboral y escolar en todo el país. Por el momento las autoridades no se han pronunciado al respecto.

De acuerdo con el Minem y la UNE, la “desconexión” del SEN ocurrió sobre las 08:15 pm hora local, presumiblemente a raíz de una avería en la subestación de Diezmero, en las afueras de La Habana.
Esto provocó la salida en cadena de varias unidades de producción eléctrica, la subsiguiente “pérdida importante de generación en el occidente de Cuba” y, posteriormente, la “caída total” del sistema.
En distintos puntos de La Habana y del país, de acuerdo a diversos testimonios, se experimentaron fuertes fluctuaciones del flujo eléctrico y apagones intermitentes antes de que se produjese el corte total del suministr







