Por: Redacción Dimas Castillo
En un mundo acostumbrado a la prisa, donde todo parece desechable y fugaz, cumplir 103 años no es solo un logro biológico; es una verdadera hazaña de resistencia, amor y arraigo.
Este mes, el cantón Potrerillo de la Laguna, en la falda campestre y verde de el volcan en Santa Ana, se viste de fiesta para celebrar la vida de don Pedro Castillo, un campesino de cuna y corazón cuya historia se entrelaza con el latido mismo de la tierra.
Nacido y criado en Potrerillo de la Laguna, don Pedro encarna esa estirpe de hombres curtidos por el sol y el trabajo madrugador.
Llegar a más de un siglo de vida en el campo salvadoreño significa haber guardado en la memoria el surco de cada siembra, la paciencia con la que florece la milpa y el respeto sagrado por el agua y la tierra.
Sus manos, firmes y trabajadoras, llevan grabadas las huellas de décadas de esfuerzo honesto con el que no solo sustentó a los suyos, sino con el que también ayudó a alimentar a este país.
En la tranquilidad de Potrerillo, donde las historias se transmiten entre el murmullo de la brisa y el olor a tierra mojada, hombres como don Pedro son robles centenarios de sabiduría.
En cada una de sus arrugas hay un capítulo guardado: tiempos de cosechas abundantes y de sequías, alegrías en el seno familiar, transformaciones de su cantón y esa serenidad inquebrantable que solo otorgan más de diez décadas mirando el horizonte santaneco.
A menudo medimos el valor de la vida en logros apresurados, pero el verdadero tesoro de nuestra comunidad reside en su gente y en el respeto hacia nuestros adultos mayores.
Celebrar 103 años junto a la familia Castillo Retana, entre el cariño de los vecinos y el orgullo de su cantón, es un recordatorio para todos sobre la humildad, la nobleza del trabajo del campo y la gratitud por la vida misma.
Que este mes de octubre, al celebrar 103 años rodeado del afecto de su gente, la vida de don Pedro Castillo siga siendo un testimonio vivo de perseverancia y amor a la tierra.
¡Felices 103 años, don Pedro mi padre! Que la paz, la salud y el respeto de todo Potrerillo de la Laguna y Santa Ana lo sigan acompañando.













