El entrenador del Real Madrid, Xabi Alonso, enfrenta su primer gran revés desde que asumió el banquillo del club blanco, tras la contundente derrota 4-0 ante el París Saint-Germain en las semifinales del torneo internacional disputado en Estados Unidos. El tropiezo ha desatado cuestionamientos sobre su planteamiento táctico, especialmente por la convivencia en el campo de Kylian Mbappé y Vinicius Jr., dos estrellas que, hasta ahora, no logran complementarse.
Durante semanas, el técnico vasco había ganado confianza en el entorno madridista tras conquistar el Mundial de Clubes y prometer una nueva era con «fútbol moderno». Sin embargo, el revés frente al conjunto de Luis Enrique expuso fragilidades estructurales que recuerdan al final de ciclo de Carlo Ancelotti.

La baja de jugadores clave como Huijsen y Trent Alexander-Arnold debilitó el sistema defensivo del equipo, pero fue la falta de cohesión ofensiva lo que más preocupó. Xabi Alonso, según medios españoles, cedió ante la presión de alinear juntos a Mbappé y Vinicius, una decisión que, más que fortalecer al equipo, lo dejó sin equilibrio ni presión en la recuperación del balón.
Ambos jugadores mostraron poca conexión en el campo, con regates improductivos y una actitud que generó frustración entre sus compañeros. La escena de Vinicius abandonando el terreno sin saludar a Brahim Díaz tras ser sustituido reflejó el ambiente tenso que se vive en el vestuario.
“El Real Madrid necesita liderazgo colectivo, no solo estrellas individuales”, señalaron voces cercanas al club, en referencia a la necesidad de tomar decisiones firmes aunque impliquen sentar a figuras mediáticas. La exclusión de Rodrygo del once titular también generó críticas, dada su entrega táctica en partidos anteriores.

Xabi Alonso, consciente de la exigencia que implica dirigir al Real Madrid, afirmó tras el partido que lo ocurrido representa el cierre de la temporada pasada y prometió mejoras de cara al nuevo ciclo. Sin embargo, analistas deportivos advierten que, si no logra cohesionar al grupo y mantener la disciplina táctica, podría enfrentar un escenario similar al de entrenadores como Julen Lopetegui o Rafa Benítez, cuyas etapas en el club fueron efímeras.
El próximo reto de Alonso será demostrar que tiene la autoridad y la visión para tomar decisiones difíciles en favor del equipo, incluso si eso implica dejar en el banquillo a alguna de sus estrellas. Como bien dicen en Chamartín, en el Real Madrid no basta con vender camisetas: hay que ganar partidos.












