La Autoridad de Planificación del Centro Histórico de San Salvador (APLAN) ha implementado una nueva normativa que modifica sustancialmente las condiciones para operar negocios dentro del área patrimonial de la capital. Según lo publicado en el Diario Oficial del 27 de mayo de 2025, todos los inmuebles donde funcionen dos o más locales comerciales deberán presentar un plan técnico de adecuación en un plazo de dos meses.
Esta obligación responde a la entrada en vigencia de dos nuevas disposiciones emitidas por la junta directiva de APLAN, que buscan ordenar la actividad económica de la zona con base en principios de preservación patrimonial, sostenibilidad urbana y diversidad cultural.
LA PRENSA GRÁFICA contactó a la directora general de APLAN, Adriana Larín, para conocer cómo se tomó la decisión de las nuevas disposiciones, pero al cierre de esta nota no hubo respuesta.
Se trata de dos normativas, una sobre el uso de suelo y otra para conjuntos comerciales, que establecen que cualquier edificación que albergue múltiples comercios será considerada un conjunto comercial. Para seguir operando, estos espacios deberán contar con una administración general que coordine el funcionamiento integral del inmueble, incluyendo la prestación continua de servicios como agua potable, electricidad, limpieza, recolección de desechos y seguridad.
Las normativas señalan también que los comercios deberán asegurar condiciones mínimas de habitabilidad y orden estético, lo que implica mantener las fachadas, accesos y cubiertas en buen estado, y reubicar ductos, aires acondicionados y cableado para que no interfieran con el valor visual del lugar.
Uno de los aspectos más relevantes de la normativa es la incorporación de lineamientos culturales y patrimoniales como criterios de evaluación comercial. Según lo dispuesto, APLAN deberá revisar cada solicitud de nuevo negocio para determinar si este contribuye a la “diversidad funcional” del entorno o si representa una “oferta comercial similar” a otras ya presentes en el área. Se considerarán factores como la repetición de giros comerciales, la presión sobre el espacio público y el valor agregado en términos culturales o turísticos. Aquellas propuestas que resulten redundantes o que no aporten elementos diferenciadores podrían ser rechazadas, incluso si cumplen con los requisitos.
Además, en los casos en que los negocios se ubiquen cerca de edificios patrimoniales o hitos urbanos, se evaluará si su presencia altera el equilibrio visual, arquitectónico o funcional del entorno. Los proyectos deberán respetar la escala histórica del paisaje, utilizar materiales apropiados y evitar cualquier afectación a la accesibilidad o movilidad peatonal. Esto aplica también a actividades como la venta de alimentos en distintos niveles, las cuales estarán obligadas a contar con sistemas de extracción de aire, trampas de grasa, ductos de ventilación y un mantenimiento preventivo periódico.
Cada local comercial deberá, además, contar con su respectiva licencia de funcionamiento individual, aun si forma parte de un conjunto. APLAN se reserva la potestad de realizar inspecciones periódicas o aleatorias para verificar el cumplimiento de estas disposiciones. Los únicos inmuebles exentos de esta normativa son los centros comerciales que, desde su origen, hayan sido planificados como una unidad integral con imagen comercial unificada. Sin embargo, estos también deberán obtener licencias generales y particulares para operar conforme a la legislación vigente.
Las autoridades del Centro Histórico, según el documento, han decidido que los comercios tienen dos meses para cumplir con las nuevas normativas.












