Las tecnologías y su bien colectivo de mostrar espacios maravillosos, creativos, coloridos y de saberes bastos, tiene el potencial de inquietar al mundo, exponiendo la capacidad innovadora de quienes la piensan, en función a modernizar el mundo, facilitar tareas, expandir posibilidades comunicativas, comerciales etc.
Con el nacimiento de estas, también nace el deseo de experimentar sus beneficios, y es ahí cuando la grandeza naciente y sus promesas de modernismo, sectoriza a la población, de una forma tan sútil pero cruel, porque está, pero no para todos en cuanto a acceso, y/o en la compatibilidad de intereses.
Las razones por las que la tecnología no está al alcance de todos son muchas, el costo,la falta de conocimiento, el desinterés, las zonas de residencia etc.
Y es aquí cuando la dote multidisciplinaria que entrega la tecnología se vuelve verdugo de países, sociedades, sistemas educativos y familias, en su expansión deja en evidencia que tan pobre se es, cuanto preparación profesional nos falta, cuánto se invierte en adquirir nuevos conocimientos, llámese capacitaciones con inversión propia o de su empleador.
Asi mismo evidencia la necesidad de cambiar la forma de educar, y cambiar el compromiso del educador, también enmarca la inconsciencia que se tiene al creer que estás herramientas tecnológicas les competen sólo a quienes se especializan en ellas, por eso génera un caos en la adaptación de nuevas diligencias laborales, y por último la tecnología en nuestro entorno recalca con cada avance la limitada visión de vida que se tiene en nuestra cultura, el definir conscientemente que está herramienta forma, informa e instruye, y no sólo entretiene, es un paso a la valoración de las posibilidades que se obtienen con ella.
El despertar social a la nueva era, implica. La capacidad de percibir y comprender que
la modernización tiene un compromiso, de reforzar el desarrollo de habilidades que permitan estar preparado y adquirír destrezas mediante las cuales se pueden desempeñar, en un nuevo mundo, con nuevos esquemas laborales, educativos y sociales .

La tecnología nos convoca a participar, en ese crecimiento, crea posibilidades y deja discernir, que se tomará de ella, y es ahí donde de nuevo crea indirectamente otro filtro, donde se forma y construye una nueva mentalidad o destruye el objetivo de la accesibilidad.
De la tecnología y el universo de conocimiento que pone a disposición, hay mundos paralelos que se adapta al ser individual, sus intereses y su proyección social, depende de estos que hacer con tanto, mejorar, continuar con su realidad o adaptarse a sobrevivir a una nueva era digital con arrastrados procesos.

En la tecnología es imperante el cambio de mentalidad de esos elementos sociales reveldes, tímidos, o con una visión dicotónica que no concilian con el concepto de mejora y hace uso incorrecto, de un bien moderno que ya nos sentencio a su dependencia, y es sólo la elección personal, el usarla con un bien formativo o solo como un accesorio que nos permite vernos funcionales y seguir perteneciendo a ese grupo sectorizado que la innovación Aniquila.
Ese grupo que sigue subsistiendo en una sociedad, con un alcance medio, en la nueva era, pero sin cultura, sin la ciencia y sin moralidad, donde las acciones distinguen con conocimiento y principios entre el bien y el mal .Faltas que la tecnología señala como la necesidad que debe saciarse, y la subraya en los déficit educativos y como muestra de ello la sociedad estresada por no saber y tener que aprender a las carreras para no verse obligados a ceder supuesto laboral.
El saber no debe ser forzado por la necesidad de permanecer activo laboralmente, debe ser una necesidad personal, esa es la conciencia social, esa es la cultura que debe homolograse en los hogres, en escuelas, en las comunidades, sólo así un saber será valioso.
La tecnología es nueva visón con conciencia educativa, abierta para todos, sólo requiere de una conciencia para integrarnos a los equipo de los aptos.














