Cuando el autobús que transportaba a la selección femenina de fútbol de Irán salía del estadio, la situación de repente tomó un giro dramático cuando desde el interior del autobús las jugadoras comenzaron a señalar “Ayuda” en lenguaje de señas.
Todo comenzó cuando se negaron a cantar el himno nacional en su primer partido, lo que provocó que el régimen apareciera en la televisión nacional al día siguiente y prometiera un «castigo severo» a su regreso, llamándolos «traidores imperdonables de la guerra».
Los iraníes se apresuraron a cerrar la carretera y evitar que el autobús partiera, pero los guardias de seguridad australianos intervinieron y liberaron la pista.












