Un ciudadano de China fue acusado formalmente en Kenia tras ser detenido en el aeropuerto internacional de Nairobi con más de 2.000 hormigas reina vivas ocultas en tubos de ensayo y papel.
Las autoridades detallaron que cada insecto estaba embalado individualmente para su transporte ilegal.
En el proceso judicial se indicó que el acusado pagó 10.000 chelines kenianos por cada 100 hormigas a su cómplice local.
El cargamento tenía como destino final China, según la investigación presentada ante el tribunal.
El caso fue clasificado como tráfico ilegal de especies silvestres por la forma sistemática de recolección y ocultamiento.












