Una moneda coronó al campeón en un torneo amistoso costarricense

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Todavía no se terminaba el clásico entre Saprissa y Liga Deportiva Alajuelense y la noche cayó sobre el Estadio Nacional con una magia distinta. Fue más emotivo aún cuando la periodista Adriana Durán abrió su micrófono y dio la noticia más esperada: ¢305 millones se recaudaron en la edición XXVI de los 90 Minutos por la Vida.

En ninguno de los partidos se respiraba la tensión habitual de tres puntos en disputa, ni la rivalidad encarnizada de un torneo regular. Esta vez, el marcador más importante no se movía con balones en la red, sino con la esperanza de cientos de niños y sus familias.

Bajo el lema “Los capitanes somos todos”, Costa Rica demostró que, cuando se trata de luchar contra el cáncer infantil, no hay colores que nos separen.

El resultado final fue contundente con esa recaudación. El único ganador absoluto fue la red de apoyo que sostiene a los pequeños guerreros. En la cancha, Alajuelense, Saprissa, Herediano y Cartaginés jugaron priorizando la solidaridad; fuera de ella, el país entero se puso la cinta de capitán, vistiendo un mismo uniforme.

90 Minutos por la Vida, 2026
La edición 2026 de los 90 Minutos por la Vida generó una recaudación importante en la lucha contra el cáncer infantil. (Rafael Pacheco Granados/Rafael Pacheco Granados)
La jornada inició con un aire de nostalgia y respeto. El Club Sport Cartaginés de Amarini Villatoro abrió el telón frente a una Liga Deportiva Alajuelense plagada de “cachorros” del CAR. Pero el momento que erizó la piel fue ver a las leyendas de vuelta: Paolo Jiménez defendiendo la brumosa y Javier Delgado sudando la rojinegra como en sus mejores tiempos.

“Uno devuelve el casete años atrás y estoy feliz”, confesó un emocionado Delgado. El 0-0 reglamentario fue apenas una anécdota, pues en los shoot-outs, la pericia de figuras como Suhander Zúñiga y Carlos Barahona le dio el punto extra a los de la Vieja Metrópoli.

El segundo duelo trajo una de las imágenes más emotivas de la noche: Víctor Cordero compartiendo cancha con su hijo Thiago. Ver al excapitán morado quitarle un balón con elegancia a Marcel Hernández posiblemente le trajo recuerdos a más de uno. Tras otro empate sin goles, la “S” se dejó el punto extra gracias al potente disparo de Jorkaeff Azofeifa.

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