En Ecuador, las Fuerzas Armadas cumplen por estos días varios roles: desde ser la primera línea de defensa en el “conflicto armado interno”, declarado por el gobierno para enfrentar al crimen organizado y contener el avance de una protesta indígena en la sierra norte, hasta bombardear campamentos de minería ilegal y apoyar la logística de un referendo programado para mediados de noviembre.
Si bien el Gobierno del presidente Daniel Noboa cuenta con el músculo político que le otorga su abrumadora mayoría en la Asamblea Nacional, en los últimos días ha visto estallar una crisis de múltiples frentes. Un paro nacional convocado por la principal organización indígena culminó este miércoles, tras cinco semanas en las que se registraron millonarias pérdidas en el sector agroexportador y bloqueos de tránsito entre varias ciudades andinas del centro y norte del país.
La Confederación de Nacionalidades Indígenas (CONAIE) anunció el cese del paro —que, sin embargo, no todos acataron— , denunció una “brutal represión” y reclamó que Noboa “desmilitarice” las comunidades, libere a los detenidos y repare a familiares de las víctimas. Pero, además, los dirigentes hicieron “un llamado a todos los movimientos sociales a sumarse a la campaña por el “No” en la consulta popular que impulsa el Gobierno. Este referéndum propuesto por Noboa incluye siete preguntas promueven reformas parciales y enmiendas a la Constitución. Entre otras cosas, busca la eliminación de la prohibición de bases o instalaciones militares extranjeras.
Ruth Hidalgo, decana de la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad de las Américas, dijo a CNN que el paro estaba tomando “dimensiones insospechadas”. Para la académica, hacía falta “cabeza fría”, teniendo en cuenta que la cuerda del paro se estaba “tensando cada vez más y no hay un punto medio”.
El malestar de los indígenas se disparó luego de que el Gobierno, fiel a su filosofía de pragmatismo económico, eliminara el subsidio de casi un dólar por galón al precio del diésel. Luego se sumaron más demandas de carácter económico y social por parte de los promotores del paro. Este miércoles, tras el fin del paro, Noboa anunció que va a disminuir el precio del diésel desde diciembre.
El impacto de las protestas
La CONAIE fue protagonista en la caída de los expresidentes Jamil Mahuad y Lucio Gutiérrez hace más de dos décadas y ha encabezado protestas contra varios gobiernos en los últimos años, en jornadas de lucha callejera que dejaron muertos y destrucción de bienes públicos y privados. Esta vez los acercamientos entre la CONAIE y los delegados del presidente Noboa no estaban prosperando y el diálogo se cerró desde los dos frentes. A su vez, una división interna de la Confederación impidió que la movilización se extienda a otros puntos del país.
Desde que empezaron las movilizaciones, que tuvieron su epicentro en la provincia de Imbabura, se han reportado al menos dos comuneros fallecidos, decenas de heridos y personas detenidas. Del otro lado, varios militares han resultado heridos durante los enfrentamientos. Al menos hasta el levantamiento del paro, la situación fue caldeando el ambiente y generando acusaciones de lado y lado.
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