Un juez federal de inmigración negó una solicitud de asilo del inmigrante salvadoreño Kilmar Ábrego García, cuyo caso es considerado como un símbolo de la lucha de poder partidista sobre la política migratoria en Estados Unidos.
El juez en Baltimore rechazó este miércoles una solicitud para reabrir el caso de asilo de Ábrego de 2019, pero esa no es la última palabra. El salvadoreño tiene 30 días para apelar ante la Junta de Apelaciones de Inmigración.
Ábrego tiene una esposa e hijos estadounidenses y ha vivido en Maryland durante años, pero emigró a Estados Unidos ilegalmente cuando era adolescente.
En 2019, fue arrestado por agentes de inmigración. Solicitó asilo, pero no era elegible porque llevaba más de un año en el país. Sin embargo, el juez dictaminó que no podía ser deportado a El Salvador, donde enfrentaba las amenazas de una pandilla que había atacado a su familia.
En marzo, la administración del presidente Donald Trump lo deportó por error a El Salvador, donde quedó retenido en una prisión notoria, y su caso pronto se convirtió en un punto de referencia para aquellos que se oponen a la agenda migratoria del presidente republicano.
Ante un fallo de la Corte Suprema, la administración lo devolvió a Estados Unidos en junio, solo para acusarlo inmediatamente de tráfico de personas.
Acusación en su contra
Ábrego enfrenta cargos criminales en Tennessee, basados en una parada de tráfico en 2022.
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) también busca deportarlo a un tercer país, proponiendo primero Uganda y luego Esuatini (Swazilandia), un pequeño país en el sur de África donde el rey aún tiene poder absoluto.
Sus abogados han denunciado los cargos criminales y los esfuerzos de deportación, diciendo que son un intento de castigarlo por enfrentarse a la administración.
De Virginia a Pensilvania
Los registros judiciales recientes muestran que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas notificó a los abogados de Ábrego García que fue transferido el viernes 26 de septiembre al Centro de Procesamiento del Valle de Moshannon en Phillipsburg.
Se indicó que la ubicación facilitaría el acceso de sus abogados a él, lo cual es algo que su defensa refutó, al considerar que en Moshannon ha habido informes recientes de “agresiones, atención médica inadecuada y alimentos insuficientes”, según un documento presentado en un tribunal federal.
El gobierno de Trump ha afirmado que Ábrego García era miembro de la pandilla MS-13, una acusación que él y su defensa niegan y por la cual no se le ha comprobado de forma penal.
Sus abogados han calificado el caso de absurdo y vengativo.








