Hasina, quién comenzó su carrera política como ícono del movimiento prodemocrático, fue declarada culpable en ausencia por ordenar el uso de fuerza letal contra los manifestantes durante las protestas que terminaron en su destitución y en las que murieron 1.400 personas, la mayoría por disparos de los cuerpos de seguridad, según los investigadores de derechos humanos de la ONU.
En sus informes, los expertos señalan que Hasina habría intentado aferrarse al poder por medio de una violencia sistemática y mortal contra los manifestantes.
A ella y a su partido, Liga Awami, se les atribuye las mejoras en el plano económico del país. Sin embargo, en los últimos años fue acusada de haberse vuelto autocrática y de reprimir a la oposición.
Exiliada en India desde que abandonó el poder en julio de 2024, Hasina fue juzgada en ausencia por el Tribunal de Crímenes Internacionales en Bangladesh.
Los fiscales la acusaron de ser la responsable de ordenar una dura represión contra los manifestantes, que ya es considerada como el peor derramamiento de sangre en el país desde la independencia en 1971.
Los familiares de las víctimas reclamaron duras penas contra la ex primera ministra.
Por su parte, Hasina ha negado todos los cargos en su contra, asegurando que el su juicio estuvo motivado políticamente.













