El empate 1-1 frente a Martinica consumó un nuevo y doloroso capítulo en la historia reciente de la Selección de Fútbol de El Salvador: el descenso oficial a la Liga B de la Liga de Naciones de la Concacaf.
Este nuevo fracaso de La Selecta no es producto de la casualidad, sino el reflejo de una crisis estructural profunda que golpea al balompié salvadoreño desde hace años.
Análisis del Fracaso: ¿Cómo se llegó a este punto?
- Una fase de grupos para el olvido: El camino hacia el abismo estuvo marcado por resultados lapidarios, destacando la estrepitosa goleada sufrida ante Guatemala (6-0) y la derrota en casa frente a Jamaica (0-2). El equipo llegó a la última fecha con la soga al cuello y la obligación imperativa de ganar en territorio caribeño, algo que no pudo conseguir.
- El ciclo fallido de Hernán Darío «Bolillo» Gómez: La apuesta por un técnico de chapa internacional como el colombiano no dio los frutos esperados. El funcionamiento táctico fue inconsistente, carente de rebeldía ofensiva y con graves desatenciones defensivas en momentos clave (como el gol de Martinica que sentenció la paridad). El propio estratega había puesto su cargo a disposición si no lograba la permanencia, dejando su continuidad pendiendo de un hilo ante la presión total de la afición y la prensa.
- Inestabilidad dirigencial y falta de planeación: Las decisiones de la Federación Salvadoreña de Fútbol (FESFUT) y su dirigencia han sido fuertemente cuestionadas. Sostener procesos a medias, la carencia de un proyecto a largo plazo en divisiones inferiores y la desconexión con las necesidades reales del jugador nacional terminan pasando factura en la cancha.
Consecuencias de Caer a la Liga B
- Pérdida de competitividad: Competir en la Liga B aparta a El Salvador de medirse de forma oficial ante las potencias y mejores selecciones de la región (Liga A), reduciendo el roce internacional de alta exigencia que tanto necesita el jugador cuscatleco.
- Impacto anímico e institucional: La afición ha mostrado un hartazgo total ante la falta de alegrías. El entorno de la selección entra en una fase de incertidumbre total, donde se exigen renuncias y una limpia profunda tanto en el banquillo como en los despachos federativos.
- El retroceso en el ranking: Este tipo de tropiezos complican aún más el panorama a futuro de cara a los procesos eliminatorios y la repartición de boletos a torneos regionales importantes.
La Azul cerró el torneo con una victoria, un empate y dos derrotas, además de cuatro goles anotados y 10 recibidos, para una diferencia de -6. Con estos números terminó en el último lugar del Grupo B y perdió su lugar en la Liga A.
La Selecta toca fondo una vez más, demostrando que los cambios superficiales ya no sirven y que se requiere una reingeniería total del fútbol salvadoreño si se aspira a salir del bache histórico en el que se encuentra sumergido.












