Redacción Dimas Castillo
San Salvador, 22 de octubre de 2026. — Un espacio diverso conformado por académicos, religiosos, defensores de derechos humanos y representantes de organizaciones ambientalistas y comunitarias anunció este día la creación del Colectivo de Incidencia Ambiental “Andrés McKinley” (CIAAM). La iniciativa surge con el objetivo de unir esfuerzos en la conservación, protección y defensa de los bienes comunes en el país.
El nuevo colectivo lleva el nombre de Andrés McKinley en reconocimiento a su trayectoria de más de cuatro décadas como activista, investigador y defensor ambiental en El Salvador. McKinley desempeñó un papel clave en luchas históricas como la aprobación de la ley que prohibió la minería metálica en marzo de 2017 y las exigencias ciudadanas para garantizar el derecho humano al agua.
Un diagnóstico crítico: Estrés hídrico y degradación territorial
La presentación del colectivo se da en medio de un panorama ambiental crítico para El Salvador. De acuerdo con los datos expuestos en el comunicado, el país enfrenta un agotamiento progresivo de sus fuentes de agua y se sitúa como el territorio de la región más cercano al estrés hídrico extremo.
Entre los indicadores presentados destacan:
- Contaminación del agua: El 95 % de las aguas superficiales del país se encuentran contaminadas.
- Descenso de mantos freáticos: Las reservas subterráneas disminuyen a un ritmo promedio de un metro por año, comprometiendo la seguridad hídrica a mediano y largo plazo.
- Deterioro ecológico: Citando al Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el colectivo señaló que El Salvador es el segundo país más deteriorado ambientalmente en el continente americano, solo superado por Haití.
- Población en riesgo: Conforme a datos del MARN (2017), el 88.7 % del territorio nacional y el 95.4 % de la población habitan en áreas catalogadas como de alto riesgo ante amenazas naturales y climáticas.
El río Lempa en situación de vulnerabilidad
El comunicado hace un énfasis especial en la situación del río Lempa, al que califican como la columna vertebral hídrica de la nación. De su cuenca depende la supervivencia de miles de familias en unos 200 distritos de los departamentos de Santa Ana, La Libertad, San Salvador, Chalatenango, Cabañas, San Miguel, San Vicente y Usulután.
Asimismo, el río abastece a más de 1.5 millones de personas —incluyendo al 70 % de los habitantes del Área Metropolitana de San Salvador (AMSS)— y genera cerca de un tercio de la energía eléctrica del país, además de sostener la agricultura, la pesca y la biodiversidad local. Sin embargo, la organización advierte que el cauce languidece debido a la sobreexplotación, la degradación de sus tributarios, la deforestación y el vertido de desechos sólidos, industriales y químicos.
Plan de acción e incidencia comunitaria
Ante este escenario, el Colectivo Andrés McKinley busca incidir en la toma de decisiones públicas y privadas mediante herramientas pacificas, científicas y comunitarias. Dentro de sus líneas de trabajo inmediatas contemplan:
- Investigación científica: Realización y coordinación de estudios académicos rigurosos sobre la problemática hídrica para formular propuestas de solución viables.
- Educación y sensibilización: Ejecución de campañas informativas, procesos de formación ambiental y planificación para la acción social no violenta.
- Alianzas estratégicas: Trabajo articulado con comunidades organizadas, academia, iglesias, movimientos sociales y gremios profesionales interesados en revertir el deterioro ecológico.
«Nuestra aspiración es ayudar a detener la crisis ecológica nacional para evitar un desastre socioambiental y garantizar un futuro prometedor tanto para la naturaleza como para las futuras generaciones», concluye el comunicado.












