Redacción Dimas Castillo
La resolución impulsada por La Habana fue aprobada con 130 votos a favor, pero registró un incremento notable en las abstenciones y en los votos en contra respecto a años anteriores.
NACIONES UNIDAS — La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó este miércoles, por trigésima cuarta ocasión consecutiva, una resolución no vinculante que exige poner fin al embargo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos contra Cuba desde hace más de seis décadas. Sin embargo, la jornada reflejó un cambio en el mapa geopolítico: aunque la moción salió adelante, el apoyo a La Habana experimentó una caída significativa en comparación con votaciones previas.
La resolución obtuvo 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones. El resultado contrasta con la votación del año anterior, cuando el documento recibió 165 respaldos, 7 votos en contra y 12 abstenciones.
Entre los países que respaldaron la postura de Washington de mantener las sanciones se alinearon naciones como Israel, Argentina, Paraguay, Colombia, Ecuador, Costa Rica, Ucrania y Hungría, entre otros. Por su parte, varios países del ámbito latinoamericano y europeo optaron por la abstención.
Un debate diplomático tenso
Durante el pleno en la sede de la ONU en Nueva York, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, denunció los severos estragos económicos y sociales que el bloqueo causa a la población de la isla, agravando las recientes crisis energética y sanitaria del país. Según la delegación cubana, la política estadounidense constituye una violación del derecho internacional y del principio de soberanía.
Por el contrario, la representación de Estados Unidos defendió la vigencia de las medidas punitivas. Washington argumentó que el deterioro socioeconómico en la isla es consecuencia directa de la gestión del propio régimen cubano y no de las sanciones externas, al tiempo que acusó a La Habana de violaciones a los derechos humanos y de buscar una «victoria propagandística» en el foro internacional.
Aislamiento simbólico frente a la realidad política
Desde que Cuba presentó esta propuesta por primera vez en 1992, la Asamblea General ha respaldado de forma sistemática la petición de levantamiento del embargo. Pese al abrumador valor político y simbólico de estas votaciones anuales, las resoluciones de la Asamblea General no tienen carácter vinculante ni fuerza ejecutiva, por lo que su cumplimiento no es obligatorio para Estados Unidos, único país con la capacidad legislativa para revertir el entramado de sanciones contra la isla.













